Qué Hacer En Son Servera Después De Tu Ronda De Golf del Hotel Pula Golf Resort en Son Servera. Web Oficial.

 

Qué hacer en Son Servera después de tu ronda de golf

Si te preguntas qué hacer en Son Servera después de una mañana de golf, la buena noticia es que aquí el plan no termina en el hoyo 18. Al contrario.

Si te preguntas qué hacer en Son Servera después de una mañana de golf, la buena noticia es que aquí el plan no termina en el hoyo 18. Al contrario. En esta parte del noreste de Mallorca, el golf y el destino van de la mano: juegas en un entorno privilegiado y, en cuanto guardas los palos, se abre una combinación muy apetecible de pueblo con historia, playas cercanas, gastronomía local, mercados y rutas tranquilas junto al mar o el interior.


Esa mezcla es precisamente lo que hace especial a Son Servera. No es solo un lugar donde jugar, sino un sitio donde completar el día con calma y sentido. Puedes pasar de una ronda exigente a un paseo por el centro histórico, de una comida pausada a una tarde en Cala Millor, o de una sobremesa larga a una ruta suave por la vía verde. Para quienes buscan actividades en Son Servera que complementen el viaje de golf, el municipio encaja especialmente bien.


Pula Golf Resort: una de las grandes formas de vivir el golf en Son Servera


Antes de hablar de planes después del golf, conviene empezar por el propio golf. Y ahí Pula Golf Resort no debería aparecer como una nota al pie, sino como una de las claves del destino. El resort está situado en Son Servera, en una zona tranquila del noreste de la isla, y ha convertido el golf en el eje principal de su propuesta. El campo fue fundado en 1995 y rediseñado entre 2003 y 2006 bajo las directrices de José María Olazábal, con un recorrido par 72 de 6.246 metros en el que, en 14 hoyos, se ve el green desde el tee.


A eso se suma una infraestructura muy completa: El campo cuenta con una infraestructura muy completa. Incluye un Driving Range de dos niveles, dos Putting Greens, un Pitching Green, una academia, un fitting center y el primer Trackman Range de Mallorca, que es también el segundo de España. No es solo un campo para jugar una ronda y ya está; es un espacio pensado para el jugador que quiere disfrutar, entrenar y vivir el golf con más profundidad. Además, ha acogido torneos amateurs y eventos de renombre como el Mallorca Classic, el Mallorca Skin Games o el Olazábal & Nadal Invitational, lo que refuerza su peso dentro del panorama golfístico de la isla.


También ayuda que la experiencia no se quede solo en el campo. Pula Golf Resort está ligado a una antigua casa señorial de 1581 reconvertida en hotel, con suites, restaurante propio, oferta de bienestar y cercanía a rutas ciclistas y a la vía verde. Esa suma de golf, alojamiento, entorno y gastronomía hace que hablar de qué hacer en Son Servera tenga todavía más sentido cuando tu jornada empieza aquí.


Pasear por Son Servera y descubrir su historia


Después de jugar, uno de los mejores planes es cambiar el ritmo. Y para eso, el centro de Son Servera funciona muy bien. No hace falta plantearlo como una visita monumental al uso; basta con caminar sin prisa por sus calles para notar que aquí sigue viva una Mallorca más pausada y menos artificial. 


En ese recorrido merece la pena fijarse en la Església Nova, una estructura neogótica inacabada con una personalidad muy singular, y en la iglesia parroquial de Sant Joan Baptista, además de otros elementos del patrimonio local como Es Rentadors o la escultura de El Pastoret, ligada a la memoria histórica del pueblo.


Para quienes buscan qué ver en Son Servera, este paseo es una respuesta muy natural. No exige demasiado esfuerzo después de la ronda, pero sí devuelve algo importante: contexto. Porque Son Servera no es solo costa ni solo golf. También es vida local, arquitectura, memoria y un ambiente de pueblo que todavía se percibe.


Cala Millor, Cala Bona y Costa de los Pinos: del campo al mar


Si después del golf te pide el cuerpo agua y horizonte, aquí lo tienes muy cerca. Cala Millor es el núcleo turístico principal y una de las opciones más cómodas para alargar la jornada con un baño, un paseo por la orilla o una terraza tranquila. Su playa, de casi dos kilómetros, destaca por la arena clara, las aguas poco profundas y los servicios, así que encaja muy bien en una tarde relajada. Cuando alguien busca qué hacer en Cala Millor, la combinación de playa, paseo marítimo y ambiente costero suele ser la respuesta más inmediata.


Muy cerca está Cala Bona, que ofrece una atmósfera algo más recogida y agradable para quien prefiere un final de día más sereno. Además, dentro del municipio aparecen otros rincones interesantes para quienes valoran la calma, como Sa Marjal, más alejada del núcleo urbano y conocida por su perfil más natural, o pequeñas calas como Port Roig y Es Ribell, que aportan variedad al litoral de la zona. En conjunto, Son Servera y su entorno costero permiten que el paso del green al mar sea muy fácil y muy lógico.


Gastronomía local para cerrar el día con sentido


Un buen destino de golf no se mide solo por el campo. También por cómo termina el día. Y en ese sentido, la gastronomía juega un papel importante entre los mejores planes en Son Servera. La cocina mallorquina, apoyada en el producto local y de temporada, encaja muy bien con ese momento en el que ya has hecho lo más intenso de la jornada y solo apetece sentarse, bajar pulsaciones y disfrutar.


Aquí tiene especial sentido hablar de S’Era de Pula, el restaurante vinculado al resort. Su propuesta gira alrededor de la cocina mediterránea, el producto de proximidad y un huerto propio de 6.000 m² que abastece su oferta gastronómica. Eso le da coherencia a la experiencia: juegas en Son Servera y, después, puedes seguir conectado con el territorio también a través de la mesa. No es un detalle menor, porque para muchos viajeros el recuerdo del destino pasa tanto por el paisaje como por lo que comen en él.


Mercados y ambiente local


Entre las actividades en Son Servera que mejor funcionan para completar una escapada está el mercado semanal. Se celebra los viernes por la mañana, desde la Plaça Sant Joan hasta la antigua estación, y reúne más de 200 puestos con productos alimentarios, artesanía, textil y otros artículos. Es un plan sencillo, pero muy útil para empaparte del ambiente local, comprar algo de la tierra o simplemente pasear y observar cómo se mueve el pueblo más allá del circuito turístico clásico.


Este tipo de propuestas ayuda mucho a que el viaje no se quede en una suma de servicios. Le dan textura. Le dan verdad. 


Naturaleza, senderismo y bicicleta para seguir activo sin exigirte demasiado


No todos los golfistas quieren tumbarse en la playa después de jugar. Algunos prefieren seguir activos, pero de otra manera. Y Son Servera también resuelve bien esa parte. La zona ofrece rutas de senderismo de baja o media dificultad y recorridos muy adecuados para una tarde tranquila. Entre las opciones más interesantes aparecen Sa Punta de n’Amer, con un recorrido circular de unas dos horas, la ruta Son Servera-Artà o itinerarios como Cala Bona-Canyamel.


Si te gusta más la bici, aquí entra en juego la Vía Verde Manacor-Artà, además del carril bici de unos 20 kilómetros que va de S’Illot a Costa des Pins. Son opciones muy agradecidas para mover el cuerpo sin la exigencia técnica del golf y seguir disfrutando del paisaje del levante mallorquín. 


Cómo completar un día perfecto de golf en Son Servera


La gran ventaja de este rincón de Mallorca es que no te obliga a elegir entre deporte y descanso, entre costa y pueblo, entre actividad y calma. Puedes empezar el día jugando en Pula Golf Resort, seguir con un paseo por Son Servera, acercarte a Cala Millor o Cala Bona, comer bien, visitar el mercado si coincide en viernes o rematar la tarde con una ruta suave a pie o en bicicleta.


Por eso, cuando alguien busca qué hacer en Son Servera, la respuesta no debería quedarse en una lista de visitas sueltas. Aquí el valor está en el conjunto. En poder jugar al golf en un campo con recorrido y prestigio, y completar el día con mar, gastronomía, historia y naturaleza a muy poca distancia. Y ahí está precisamente el encanto de Son Servera: convertir una ronda de golf en una experiencia de destino mucho más completa.




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